Hay piedras que tienen corazón y corazón de piedra. (Paco
Abril).
-Señor, ¿qué ofrece?
-Una maravilla, podría decir que lo más hermoso de la creación…
-¿Cómo es? ¡Cuénteme por favor; que necesito algo así en mi
vida!
- Algo así, a que te refieres, fiel y distinguido adquisidor
de bellezas…
- Señor, deje decirle que he buscado, y no eh encontrado a
tal belleza que usted me ofrece, pero la intuición humana me dice que por fin
puedo encontrar a esa creación, a esa la más hermosa, pero cuénteme como es,
que la distingue que podría enamorarme…
- Enamorarse, no, yo creo que no me ha entendido, ofrezco
esta belleza, pero no la recomiendo para usted…
- Señor, Don Romeo, que dice, se de su buen gusto y talento
para la adquisición de cosas, de bellezas, pero quiero que me diga, cuénteme de
esa belleza…
- Bien así será, es una creación de Dios, es hermosa, por su
radiante forma, por su forma que al verla, sabes qué significa eso que le
llaman amor, además quiero que la veas ahora, y quiero que puedas admirarla, y así
podemos ver que se distingue entre las demás, y que su belleza precisamente podría
enamorarlo.
- No entiendo, me dice que bien podría enamorarme, pero
entonces si conoce de mis necesidades y gustos, porque no me recomienda
adquirirla.
- Porque el precio es muy alto, precisamente la belleza que
hay en ella, le hará saber del costo que fue adquirirla.
- pues dígame ¿cuánto cuesta?
- Significa el pago, con dolor, con lágrimas y con
sentimientos hermosos sin corresponder, la amara lo sé, su belleza será eterna,
su forma será intacta, pero ella no puede sentir, ha sido formada con esa
belleza particular que no le es posible sentir…
- Aun así quiero arriesgar, mis sentimientos no creo que
puedan llegar a tanto, a tal precio que no pueda pagar, pero dígame ¿cuál sería
el trato de compra venta?
- Tendría que llevársela, y no le pido que me pague nada
materialmente, solo le pido que según el paso del tiempo, venga y me cuente que
ha sido de la apreciable adquisición que usted ha hecho…
- Bien, acepto, y ahora podría mostrarla…
Y aquí la noche, a la luz de luna, a destellos de estrellas
y velos del azul, ahí está aquella bella y hermosa creación, que adorna con una
bella flor… que hermosa es, y eh aquí Miguel el adquisidor, toca esta belleza,
la coloca entre sus manos y así en sus brazos, sin decir más nada, aquí esta y
es el tiempo y momento de poder tomar aquella decisión de llevarla consigo.
-
Como no adquirir tal belleza, si es precisamente
una creación de Dios, y que se ha mandado para mí, porque el destino no podía equivocarse.
-
Si así lo consideras, e toda tuya, puedes llevártela
y recuerda, el trato inicia hoy.
Miguel confiado en su sentir, y viendo a su nueva compañía,
solo dio una risa burlante del destino mencionando sin que nadie pudiera
escucharle lo siguiente; como podría ser que a mí me dolería que esto que hoy
tengo se enamore de mí, si se perfectamente que podría admirarla, podría gustarme,
pero llegar a enamorarme no, eso nunca, no hay una posibilidad, precisamente no
fuimos hechos para ese cometido.
Y al paso del tiempo, el verla, atenderla, y mirarla, admirarla, hizo su primer visita al vendedor
y comenzó a contarle lo que sentía.
-
Don Romeo, he regresado, y quiero decirle que aún
sigo admirando su distinguida pieza que ha designado para mí, y creo que puedo
ganar la batalla, en cuanto al costo, déjeme decirle que no entiendo en que
momento podría pagar con un sufrir o pagar al ciento por ciento con lágrimas.
-
Déjame felicitar por empezar a cumplir el trato
y poder contarme como es que te sientas, pero déjame decirte, que precisamente
el pago es producto de la confianza, del tiempo, de la constante admiración y atención
a las cosas, porque las cosas que cuestan más precisamente no son perceptibles
al momento, si no al justo momento, pero aun estas a tiempo de poder rechazar
tal destino, porque vos tiene la posibilidad de búsqueda, en este basto y
amplio mundo, puedo decirle que bellezas las podrá encontrar en cualquier parte
y no precisamente una de ella podría hacerle feliz, si no preciso es decir que
antes que poner atención a la belleza exterior pudiera detener la mente a sentir que sientan algo
pos usted y así juntos poder construir un sentimiento común, capaz de la
reciprocidad y de ese aliento que alimenta no solo el alma sino la vida misma.
-
Que dice, señor, estoy bien, estoy mejor que
bien, sé que no puede haber un sentimiento común, y menos que pudiera sentirlo,
entiendo la distinción entre belleza y amor, aun cuando no sé exactamente si
alguna de las palabras tiene alguna definición real de existencia. Pero en fin seguiré
cumpliendo el trato, por el momento me tengo que ir.
Y así transcurrió el tiempo, sin notar que cada día que
pasaba, era porque más que la costumbre y la admiración, comenzó con un
sentimiento de pertenencia y de merecimiento, que sin entender hizo que
comenzara un sentimiento, que por
supuesto no era lógico, entonces no importaba, y menos porque no era
correspondido, y así con el tiempo llego el día que tuvo una editorial en sus
manos que decían, ellas también dicen cosas, también hacen y también son…
Inmediatamente contacto a quien había escrito tal lección y comenzó
con preguntas para saber por qué del todo lo que describió.
-
Soy Miguel y tengo conmigo una belleza, que le
comparto todos mis tiempos, mis temores, mis miedos, y mis sentimientos, pero
no lo entiendo, creo que no hay una lógica real, porque no sé si me escucha,
pero creo que así es, mas no creo que la locura haya llegado a mí.
-
Y yo soy Alma, y es cierto creo firmemente que
ella puede sentir, ella tiene también mucho que decir, solo que hay que
entenderla, como seguramente cualquiera diría que no sería posible algo común entre
vosotros, sin embargo deje decirle que en la historia han descifrado códices,
han sido códices mismos, han sido pulidas para ser lo más caro en el mundo, y
han contenido todos los sentimientos posibles que nadie podría imaginarse, han
sido o son pieza de toda construcción y yo puedo leerlas, soy una vidente, soy
aquel medio que puede decir que dice, que siente por usted.
-
Acaso eso es verdad, no puedo creerle, es difícil
para mi entenderlo, pero quiero saber que es tal cual lo dice, y cuénteme que
siente por mí.
-
Bien déjeme advertirle que esto puede traer
consecuencias, porque no es fácil escuchar tales palabras, aun cuando son las más
hermosas en la vida, aun cuando ello implique los sentimientos más enormes que
hay sobre esta faz, y esa advertencia es real y definitoria de su historia.
-
Eso no me importa, si pueden existir esos buenos
y mejores sentimientos entonces porque habría consecuencias, no es posible, es
inimaginable, pero prosiga, quiero ver que dice.
-
En su forma dice amor, dice además de lo hermosa
que es físicamente, lo hermosa que es en su interior, porque fue creación de un
poderoso, porque además de todos los atributos que usted ya ha visto, ella está
bien con usted, está bien con alguien que pretende sobre todo cuidarla, darle
su espacio, admirarla y quererla como lo que es, incluso enamorarse, ella está
segura, está bien, está limpia, está en un espacio único, en donde todos la
ven, en donde todas pueden admirarla, y precisamente, en donde todos pueden
criticar y ver como aberrante que usted pueda admitir que puede haber un
sentimiento entre vosotros, cuando primero vos no cree poder tener
sentimientos.
-
No creía tener sentimientos, pero todo ha
cambiado, puedo asegurar que es así, aun sin ser posible lo siento.
-
Bien solo puedo decirse que no se aleje nunca,
si realmente ama esa belleza no la deje, no la desampare, no deje que la destruyan
ni que se pierda, porque mi trabajo es cuidar de la gente, y amar a toda creación
del mundo aun cuando pareciera no existir, ella está bien, y no creo que
pudiera estar mejor, por lo tanto es cuanto mi labor puede hacer.
Con el paso del tiempo la ilusión de Miguel fue creciendo
aun con las dudas de reciprocidad sentimental, incluso aun con las malas
intenciones de quien conoció de ese intento de amor, porque las risas de burla
por pensar que podría pasar algo, por las tantas cosas que se dieron a conocer
y saber, aun con todo ello el sentimiento prospero, y bien dio paso a la continuación
del trato que Miguel había hecho con Romeo el vendedor.
-
Aún estoy aquí, y ya con los días, meses que han
transcurrido puedo decirle que me siento un hombre extraordinario, bendecido y
exaltado por los sentimientos más hermosos de esta vida, no quiero que diga más
nada, lo sé todo y solo eh venido a cumplir el trato.
Romeo no dijo sin más nada, se dio cuenta que aquel hombre había
convertido ese gusto en un sentimiento peligroso, se enamoró, aun con todas las
advertencias esto ocurrió. Y le dejo un
telegrama, con la siguiente nota;
Estimado Miguel.
Se de las buenas nuevas en su vida, y la entiendo, primero
deje felicitar su interés por lo que siente y cree, los años que llevo de adquisidor
de bellezas me han dejado la lección, y lo entiendo, ahora entiendo por la negación de su alma y su
mente, sobre todo de la razón, pero no es para ello que intento comunicarle,
que el contrato está a punto de terminar, déjeme decirle que la tercera visita será
en cuanto haya un cambio de sentimientos, cuando tenga que pagar lo que está
dicho, no deseo que sea pronto, pero ya existe una advertencia, estaré ahí para
escucharle y para dar fin al trato, y así poder recibir tal cual la belleza
adquirida, a menos que tenga a bien quedársela aun sabiendo la realidad de las
cosas.
Su vendedor
Romeo.
-
Hermosa, que te digo, has oído lo que me han
escrito, sé que lo has escuchado, pero no hare más caso a ello, se lo que siento
por ti, y eso no desaparecerá, pero dime tu que dices… ah olvide que no me
puedes contestar, pero lo entiendo, aun así se lo que sientes por mí, mira nada
más estoy hablando, si alguien lo viera pensaría que me he vuelto loco, que ironía,
te confieso que tenemos algo en común, mi corazón era de piedra y haz hecho que
esto cambie, ahora puedo sentir esto que le llaman amor, creo que es amor
porque es un sentimiento que no es descriptible, solo sé que es el todo cuanto sé
que debe sentir un humano, pero tú que lo ves que dices, perdón no sé qué me
pasa, porque sé que no oyes ni ves, bueno no ves, pero si sé que dices cosas,
pero oye por cierto porque a mí no me dices nada, en fin no importa sé que me
entiendes.
Aquí el momento que definió esta historia y que determino lo
que hizo llegar el fin, Miguel sabía lo que sentía, pero se dio cuenta que caía
en una locura, después de pasar el tiempo de hablarle a su hermosa compañía y
no escuchar nada, aun cuando sabía que no podía hablar, de verla y seguir
admirando su belleza, pero no fue sino que confiaba en Alma, que le iría que
pasa que siente su hermosa, su musa, su ideal, y nunca jamás apareció, dicen que
tuvo que huir porque la envolvió la locura, pero como eliminar los
sentimientos, como derrumbar lo que se construyó, como dejar atrás el tiempo
que se compartió, como dejar todo, y llego la tristeza, cierto no era posible,
y llego la primera lagrima, y luego la otra y más tarde las otras, ya no era lógico,
ya no era capaz de soportarlo, pero aun así le seguía confesando su amor y seguía
al cuidado y pendiente de su amada hermosura.
-
Romeo estoy aquí, cabizbajo porque no sé qué
decir, solo sé que me pesa sentir todo este dolor, aun cuando no se pesa sentir
que amo, que por fin puedo querer a alguien con toda mi alma, pero ya no puedo,
ya no es posible, ya no sé qué tanto necesita de mí, no sé qué tanto deba
quererla, no sé qué tanto es para mí… o será para alguien más, alguien debe
cuidarla por mí, o simplemente ya no necesita de mi….
-
Miguel, como te comunique, estoy aquí para
entender, solo que no puedo decidir por vos, ha pasado, y has convertido tu corazón
de piedra en un alma viva y amante, aunque lo has hecho precisamente de una
belleza que es eso una piedra… que no siente, y que hace sentir, que no piensa,
pero te hace pensar, que no dice, pero hace decirte tanto, que no es de nadie y
que es de todos, que es y que no, decide o la amas y que te quedas con ella,
sabiendo que no te amara tal cual, o la dejas ir y volver tu corazón…